jueves, 31 de diciembre de 2009

Te deseo...


Te deseo primero que ames, y que amando, también seas amado.
Y que, de no ser asi, seas breve en olvidar y que después de olvidar, no guardes rencores.
Deseo, pues, que no sea así, pero que si es, sepas ser sin desesperar.

Te deseo también que tengas amigos, y que, incluso malos e inconsecuentes
sean valientes y fieles, y que por lo menos haya uno en quien confiar sin dudar.

Y porque la vida es así, te deseo también que tengas enemigos.
Ni muchos ni pocos, en la medida exacta, para que, algunas veces, te cuestiones
tus propias certezas. Y que entre ellos, haya por lo menos uno que sea justo,
para que no te sientas demasiado seguro.

Te deseo además que seas útil, más no insustituible.
Y que en los momentos malos, cuando no quede más nada, esa utilidad sea suficiente
para mantenerte en pie.

Igualmente, te deseo que seas tolerante, no con los que se equivocan poco,
porque eso es fácil, sino con los que se equivocan mucho e irremediablemente
y que haciendo buen uso de esa tolerancia, sirvas de ejemplo a otros.

Te deseo que siendo joven no madures demasiado de prisa,
y que ya maduro, no insistas en rejuvenecer, y que siendo viejo no te dediques al desespero.
Porque cada edad tiene su placer y su dolor y es necesario dejar que fluyan entre nosostros.

Te deseo de paso que seas triste. No todo el año sino apenas un día. Pero que en ese dia descubras que la risa diaria es buena, que la risa habitual es sosa y la risa constante es malsana.

Te deseo que descubras, con urgencia máxima, por encima y a pesar de todo,
que existen, y que te rodean, seres oprimidos, tratados con injusticia y personas infelices.

Te deseo también que ninguno de tus afectos muera, pero que si muere alguno,
puedas llorar sin lamentarte y sufrir sin sentirte culpable


Si todas estas cosas llegaran a pasar, no tengo más nada que desearte.

Víctor Hugo.
Lo he recibido de una amiga y yo te lo mando a ti.