miércoles, 15 de abril de 2009

Hierro para Bilbao


Cada vez que leo algo sobre la falta de arena, de la playa de Salinas me acuerdo de Enrique de Balbín y Bergman. He discrepado mucho con Balbín, pero reconozco que tiene (la sigue teniendo) alguna vez una lógica aplastante. En una ocasión, siendo arquitecto municipal del Ayuntamiento de Castrillón, informo una propuesta de la comisión municipal de urbanismo apuntando que era “como llevar hierro para Bilbao”. Esa misma propuesta, que actualmente soy incapaz de recordar también supuso una de las frases más rotundas de Balbín. Les dijo a los concejales “que eran como las señoras que iban a las rebajas y que compraban lo primero que tenían a la vista, sin mirar más allá y sin preguntarse si lo necesitaban.”
El presidente de la asociación de vecinos de Salinas, pide que el Ayuntamiento que le de argumentos para tranquilizar a los vecinos de la primera línea de playa. Se las doy yo, para estar seguros al 100%, si es que la seguridad al 100 por 100 existe, que se vayan más a dentro y que devuelvan al mar lo que es suyo. Las responsabilidades que las pidan a los que les vendieron los pisos. Para ser más preciso que se fijen donde están construidas las casas más antiguas de Salinas y créanme los que las construyeron no eran tontos y de poder lo hubieran hecho mucho más cerca del mar.
Yo no soy especialista pero me parece que en el Cantábrico, no se puede estar a 50 metros del mar sin estar dispuesto a escuchar ruidos raros, cuando la mar se cabrea.

1 comentario:

Fernando del Busto dijo...

Lógica aplastante, apreciado Colero. Además, la naturaleza siempre suele quedarse con lo que es suyo.